Siete mil adultos mayores se han beneficiado de visitas solidarias

Vive en La Planada, al norte de Quito, en una modesta vivienda. Se llama María Cristina Salazar y tiene 96 años. Sufre demencia senil por su edad. No tiene autonomía en su desplazamiento, por lo que requiere la ayuda de su hija y su nieto, quienes cuidan de ella.

María Cristina es uno de los siete mil beneficiarios del trabajo que realiza el Municipio de Quito, a través, de la visita solidaria de una brigada compuesta por un fisioterapeuta, un trabajador social, un sicólogo y una persona encargada de tomar los signos vitales, que en la mayoría de los casos son enfermeros.

Durante todo el mes de abril, una vez por semana, la brigada solidaria acudía a la casa de María Cristina para ayudarle con terapias físicas y sicológicas y apoyando a los familiares para mejorar su calidad de vida.

Este martes 8 de mayo, María Fernanda Pacheco, directora de la Fundación Patronato San José, visitó a María Cristina con el propósito de observar su desarrollo y, además, entregarle una silla de ruedas que le ayudará en su movilización.

“María Cristina es una de las siete mil visitas solidarias que venimos realizando desde el Patronato San José a nuestros adultos mayores que queremos que tengan un envejecimiento digno“, comenta María Fernanda Pacheco.

La idea de esta visita es conocer la realidad de los adultos mayores en el Distrito. Aquellos que no tienen la independencia para desplazarse y de esta manera atenderlos.

En algunos de los casos, la brigada ha conocido situaciones de depresión profunda, casos de demencia senil, producto de la edad, algunas con una problemática sicológicas o siquiátricas que son atendidos con la visita solidaria manifiesta María Fernanda Pacheco.

Eddy Coronel, es el nieto de María Cristina, se siente agradecido por el trabajo realizado por la brigada solidaria. “Sí, así es realmente, la brigada es un equipo muy profesional, realmente, les recomiendo, son personas altamente calificadas en atención de los adultos mayores”

Acota, Eddy Coronel que “desde el punto de vista emocional, nos da una esperanza para saber cómo cuidarle a ella. Muchas veces, por desconocimiento o por falta de tiempo los dejamos descuidados, pero ahora nos han dado unos tips realmente muy buenos que nos ayuda a ser ejercicios, a trabajar la mente, nos han ayudado”.

El fisioterapeuta trabaja con la finalidad de prevenir o retrasar el deterioro cognitivo y la discapacidad presente por causa de la edad. La trabajadora social enfoca su trabajo con los integrantes de la familia, desde un aspecto integral.

Es decir, si hay otra problemática, como situación de violencia, consumo de drogas, sustancias, inclusive alcoholismo. El equipo de trabajadoras sociales evalúa cuál es la situación de la familia de manera integral. El equipo de enfermeras lo que hace es verificar que el estado de salud sea el correcto y de lo contario se los refiere a los centros de salud más cercanos.

“Estas visitas solidarias lo que buscan es, que a través del Municipio de Quito, acercarnos a nuestros adultos mayores que más necesitan de nuestro apoyo pero, además, garantizarle un envejecimiento digno» concluye María Fernanda Pacheco.

 

 

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