El Municipio y la NASA mejoran estudios del aire de Quito
- La NASA avala las acciones de la Remmaq.
- La alta confiabilidad y precisión en los datos entregados permiten a los científicos profundizar sus estudios.
En un trabajo conjunto, el Municipio capitalino, a través de la Secretaría de Ambiente, y la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio de los Estados Unidos (NASA, por sus siglas en inglés) afinan el modelo de pronóstico de la calidad del aire en Quito.
Este perfeccionamiento del modelo se basa en la información histórica del monitoreo del aire y meteorología urbana que realiza Red Metropolitana de Monitoreo Atmosférico de Quito, Remmaq, desde hace 15 años, con registros en horarios continuos, así como en los hallazgos propios de las mediciones que realiza la Red durante este período de cuarentena.
Por su parte, la NASA, a través de sus satélites geoestacionarios, recoge ininterrumpidamente información desde el espacio, en tiempo real, sobre las variaciones que existen en la calidad del aire en el mundo entero y apalanca sus modelos de predicción de Quito en la información que entrega la Red Metropolitana de Monitoreo Atmosférico.
La información precisa, confiable y de alta calidad que entrega la Remmaq, aporta para que la agencia espacial mejore sus pronósticos y que los científicos puedan profundizar los estudios de la interacción de los componentes que contribuyen a la contaminación del aire y en qué niveles aumenta o disminuye su presencia en la atmósfera.
La exactitud en las mediciones permite tomar decisiones responsables en la política pública que busca regular las emisiones de gases contaminantes en el DMQ en beneficio de la salud de los quiteños.
La conservación de la calidad del aire que respiramos los seres humanos es un tema de importancia mundial. Las actividades industriales, la mala calidad de los combustibles, incendios forestales y el polvo pueden afectar en gran medida el aire que reciben a diario nuestros pulmones.
El control y monitoreo constante de los contaminantes que se emiten en todas las ciudades del mundo requiere grandes esfuerzos económicos, logísticos y tecnológicos, de manera que se puedan establecer mediciones con valores exactos y confiables.