Cerca de 1600 personas del 60 y PiQuito recibieron las dos vacunas contra COVID-19

Zoila Ríos (77 años) vive en el barrio San Salvador de Toctiuco desde hace más de 50 años. Normalmente se levanta a las 07:00, pero este lunes madrugó porque quería llegar a tiempo a San Marcos, en el Centro Histórico. La razón: tenía que estar a las 08:45 para que le coloquen la segunda dosis de la vacuna contra COVID-19.

Mientras tanto, en el barrio San Enrique de Velasco, al norte, María Inés Vilaña (76 años) y su hermano Miguel (73 años) se alistaron también desde temprano para acudir al Centro de Atención Temporal (CAT) Quito Solidario, ubicado en el parque Bicentenario. Allí también se instaló otro punto de vacunación.

Al igual que ellos, otras 1575 personas adultas mayores, usuarias del proyecto ‘60 y PiQuito’ de la Unidad Patronato Municipal San José que habitan en el norte y centro del Distrito Metropolitano de Quito, fueron citadas para completar el proceso de inmunización, todos ellos recibieron la primera dosis hace tres semanas.

Doña Zoila llegó a la hora pactada, acompañada de su hija. Esperaron en la fila por unos minutos, y enseguida cumpliendo los pasos: registro, entrega de turnos, toma de signos vitales, colocación de vacuna y control posterior en una sala de recuperación.

El alcalde de Quito, Dr. Jorge Yunda Machado, recorrió los distintos espacios de la Casa Somos de San Marco para cerciorarse de que la atención brindada a las personas adultas mayores sea de calidad y con calidez.

Durante su visita recomendó a los usuarios del 60 y PiQuito seguir con los cuidados necesarios. “Por más que estén vacunados, hay que evitar las aglomeraciones o las visitas, pero ya es un avance importante estar inmunizados”, dijo.

Doña Zoila está consciente de esa recomendación y seguirá cuidándose. Tras haber culminado el proceso de vacunación, manifestó sentirse más tranquila por ella y por su familia, aunque extraña las actividades con sus compañeros del grupo ‘60 y PiQuito’. Por el momento seguirá con las clases virtuales y continuará tejiendo y criando a los cuyes que tiene en el patio posterior de su casa.

Por su parte, doña María Inés y Miguel también salieron contentos y satisfechos del CAT por la atención que les brindaron. Luego de haber recibido la segunda dosis regresaron a su hogar para reunirse con su otro hermano que los esperaba para continuar con sus labores del día a día. El cuidado y la limpieza seguirán siendo parte de su cotidianidad.

Gabriela Cevallos, directora de Ejecución Técnica del Patronato, señaló que este esfuerzo interinstitucional, entre el Ministerio de Salud Pública y el Municipio de Quito, beneficia a la población adulta mayor, en especial a la que vive en situación de vulnerabilidad. “Hemos bridado un servicio adecuado para cumplir con este proceso de inmunización”, afirmó.

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