La transformación del Salón Mariano Aguilera a premio

El Premio Nacional de Artes Mariano Aguilera (PMA) es la convocatoria más antigua de las artes plásticas ecuatorianas, inició en 1917; este reconocimiento inició gracias a la donación de una casa de propiedad de Mariano Aguilera, filántropo y edil capitalino, quien deseo impulsar la labor artística.

El PMA mutó de premio a Salón en entre los años 2011 a 2012, para Ana Cristina Rodríguez, curadora y gestora cultural, el cambio consistió “en una relectura de muchos informes e investigaciones y aportes que habían realizado los sectores culturales y artísticos de la ciudad, para poder establecer un método más contemporáneo y acorde a los tiempos que se viven”.

La idea fue pasar de Salón, que consistía en la presentación de obras terminadas de varios artistas y que se exhiben en las paredes, para que los jurados escojan la mejor, a una convocatoria pública.

“Pensando en que los procesos contemporáneos del arte implican mucho más que la obra terminada, significan también procesos de investigación, de intercambios, de diálogos, la parte procesual fue adquiriendo desde el siglo XX una importancia mayor, se consideró que el premio debía transformarse, no solo un reconocimiento a la obra terminada, si no que sea un impulso, un estímulo al proceso, y que tuviera mejores condiciones de acompañamiento para la creación, investigación y producción artística”, expresó Rodríguez.

Esto permitió establecer el premio y su componente, las becas, además de reconocer, una sola obra terminada, sea un premio a la trayectoria artística, lo que significa valorar el recorrido de un artista y que diera cuenta de la importancia de sus obras, no solo desde el punto de vista autoral sino también del diálogo de la obra, con su contexto,

En este sentido el premio a la trayectoria refleja el deseo de Mariano Aguilera, de que la obra ganadora sea adquirida por el Municipio de Quito, para que se siga construyendo la colección que lleva su nombre.

La colección ‘Mariano Aguilera’ reconoce la posibilidad de incrementar y adquirir a través de los años la obra ganadora del PMA, esto mediante la calificación de un jurado externo, la obra forma parte del fondo municipal como un ‘premio adquisición’.

“La conformación de una colección de este tipo es siempre un tema interesante, tanto desde el punto de vista sobre cómo se contextualiza y cuáles son los criterios de los jurados permiten premiar. Al final nos permite tener una serie sobre la cual luego podemos mirar y entender qué es lo que pasaba con el arte a lo largo del siglo XX y qué está pasando en la actualidad”, dijo la experta. De esta forma se constituye en el único fondo municipal que crea una colección de arte contemporáneo.

Es importante indicar que, si bien otras ciudades tienen premios y salones, la presencia primordial del Premio Mariano Aguilera ha permitido que la convocatoria sea a nivel nacional, a esto se suma que en Quito se hayan revisado las bases para abrir al salón hacia otros procesos artísticos contemporáneos que abarcan gestos distintos, esto hace que muchos artistas emergentes se sientan interpelados por el premio

Al transformarse en premio se abrió el horizonte al implementar 10 becas, las mismas que representan diferentes aristas propias del arte contemporáneo, en este caso no solo la producción artística, sino que abarca la curaduría, la investigación, las pedagogías del arte, las publicaciones, esto para impulsar el arte emergente o joven, en proceso de formación.

Para María del Carmen Oleas, historiadora de arte, el PMA está firmemente ligado al arte contemporáneo. “El Mariano Aguilera llevó la batuta del arte en el siglo XX. En el interés del municipio de Quito de estar al tiempo del arte contemporáneo, el mismo que se empezó a crear en el Ecuador a finales de los noventa, permitió la transformación al premio pues dio la oportunidad a artistas jóvenes, a curadores para participar y posteriormente con las becas se posibilitó otras participaciones”.

Una de las innovaciones del Mariano Aguilera fue la de incluir a un curador, quien escogía un tema, los artistas presentaban su obra relacionadas con este concepto. “En la actualidad el curador acompaña a los artistas en su proceso; ahora el PMA no es un premio al arte sino a los procesos. El curador en la fase de becas realiza un seguimiento de las obras y ve que lleguen a un buen fin, para ser parte de la exhibición final”, resaltó Oleas.

En este sentido la historiadora indica que es una beca para el proceso artístico. “El Premio Mariano Aguilera es muy importante pues da la posibilidad de que los artistas tengan una producción con fondos, además reconoce las buenas ideas”, dijo la historiadora.

Lo importante del arte contemporáneo es que muchas veces no culmina en un objeto artístico, sino en la calidad de su proceso: “en este caso del Mariano Aguilera es un premio al proceso, al pensamiento, a la idea, más que al objeto artístico. Ya no se premia a un cuadro sino a todo un proceso”.

Esto nos demuestra la preocupación de las instituciones culturales municipales, quienes están junto con las tendencias del arte, en el caso del PMA, que es arte moderno y contemporáneo.

El Premio Mariano Aguilera es una iniciativa del Municipio del Distrito Metropolitano de Quito desarrollado a través la Secretaría de Cultura y la Fundación Museos de la Ciudad mediante el Centro de Arte Contemporáneo (CAC) y es uno de los mayores programas de fomento a las artes que mantiene la municipalidad.

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