Tráfico de animales silvestres, lastimosamente, continúa
El sábado 4 de junio, el Zoológico de Quito recibió dos primates en su clínica: un mono ardilla (Saimiri cassiquiarensis) de edad juvenil y un mono capuchino (Cebus aequatorialis) todavía bebé. Ambos fueron hallados lejos de su hábitat, solitarios, en circunstancias poco claras de su verdadera procedencia.
“En apenas cuatro días, la preocupante realidad del tráfico de vida silvestre golpeó la puerta del Zoo. Una vez más nos recuerda que esta amenaza contra la vida silvestre está latente, y que, desde la sociedad civil, autoridades y ciudadanía podemos comprometernos más a contrarrestarla”, manifestó Martín Bustamante, director del Zoológico de Quito.
Cuando se compran animales silvestres para mantenerlos como mascotas, alejados de su hábitat natural se los obliga a vivir en condiciones de maltrato y estrés debido al encierro. Este es el último eslabón del tráfico en el que está de forma directa vinculada la ciudadanía.
En Ecuador, según la Unidad Nacional de Policía de Protección del Medioambiente (Unpamb), entre 2019 y 2020 se rescataron alrededor de 8 707 animales silvestres. Hasta julio de 2021 se rescataron otros 3 812 animales.
El Zoológico de Quito busca sensibilizar a las personas para que cambien su comportamiento y no compren animales silvestres como mascotas. Varias especies de monos, loros, pericos, guacamayos y tortugas, así como crías de distintas especies silvestres son los ejemplares que se reciben en sus instalaciones como producto del tráfico y la tenencia ilegal de fauna silvestre.
Estos animales reciben primeros auxilios, cuidados diarios y rehabilitación en estos centros de rescate, que buscan sobrellevar las adversidades de esta fauna vulnerada y proporcionarles una mejor calidad de vida. En Ecuador, comprar, vender, transportar, capturar y mantener animales silvestres está prohibido por la ley, de acuerdo al artículo 247 del Código Orgánico Integral Penal.
Recuerda denunciar en el 911 cualquier práctica que vulnere la fauna silvestre, como la extracción del hábitat, comercialización o mascotización.