Casa Abierta por el Día Internacional de las Luchas Sociales de las Personas en Situación de Calle
Quebradas, puentes, umbrales de viviendas, cavernas, entre otros espacios, son los hogares de cientos de personas en Quito. Equipos de la Unidad Patronato Municipal San José (UPMSJ) trabajan a diario para transformar esta realidad y restituirles sus derechos.
Este viernes, 19 de agosto de 2022, en el Día Internacional de las Luchas Sociales de las Personas en Situación de Calle, la institución presentó una casa abierta en el Hogar Comunidad de Calle, en la vía Chimborazo, entre Rocafuerte y 24 de Mayo, Centro Histórico.
En la actividad, que se realizó de 10:00 a 11:30, se compartió el proceso que viven los y las usuarias de los servicios de la UPMSJ, a través de una metodología artística. Sin duda, fue una muestra de que cambiar vidas es posible, dejar atrás los días de frío, de peligros en las calles y el abandono.
Historias de vida, nuevos proyectos y productos fueron parte del encuentro. En la sede de la casa abierta, diariamente, se atienden a unas 100 personas, mayores de 18 años, en situación de vulnerabilidad.
Patricio M. tiene 33 años y creció en las calles. Su vida estuvo marcada por el consumo de sustancias sujetas a fiscalización, empezando por su madre, quien estuvo privada de la libertad. Los riesgos, la tristeza, el frío, no tener un hogar eran parte de su cotidianidad. Hace tres meses, llegó hasta el Hogar Comunidad de Calle. “Fue el inicio de una nueva vida. Vine derrotado y cansado. Me dieron la oportunidad de conocer un mundo alejado de las drogas”.
El joven no solo cuenta con un lugar seguro, con cariño y manos amigas, a su vez, ha desarrollado sus habilidades artísticas, elabora manualidades y empezó a vender artículos para contar con un ingreso que le permita, con el apoyo de psicólogos y otros profesionales, tener un nuevo proyecto de vida.
Como Patricio, Salome P., de 22 años, halló refugió y soporte para dejar atrás las situaciones que la orillaron a consumir drogas. Ella es de nacionalidad colombiana, apenas hace cinco meses llegó a Ecuador, acompañada de dos amigas. Las calles de Quito hicieron las veces de dormitorio. “En el Hogar encontré una familia que se preocupa por mí. Me siento parte de algo”. Para muchos de las y los usuarios, la ruptura de los vínculos familiares es una constante.
Para Freddy C., de 57, la muerte de su madre inspira un sentimiento de dolor, frustración y, a la par, es su motivación. A un costado de la mesa donde expuso sus creaciones en la casa abierta, sujetando la estampa de un cucurucho, los ojos se le llenaron de lágrimas al recordar que ella no pudo verlo lejos del alcoholismo. “Ahora sé que no es tarde. Le prometí que iba a cambiar y lo estoy haciendo”.
El hombre tiene la ilusión de contar con ingresos a través de lo aprendido en los talleres ocupacionales que recibe en el Patronato San José. Cartón, madera y otros elementos reciclados son la materia prima.
En el espacio, las personas cuentan con un lugar para descansar, alimentarse, asearse y acceden a procesos de reinserción social mediante la metodología de reducción del daño. Además, tienen con apoyo en trabajo social.
En la cancha del establecimiento, usuarios y usuarias compartieron su esperanza de mejores días, de un futuro alejado del consumo y del olvido. Al sitio acudieron Rogelio Echeverría, director de Patronato San José; Gissela Chalá, vicealcaldesa de Quito, y representantes de entidades municipales que apoyan la labor.
Echeverría reiteró el compromiso de servir a la comunidad y de que cada vez más personas tengan un hogar y nuevas oportunidades. Recordó que, durante el 2022, los técnicos de la UPMSJ han atendido a 3676 personas en los espacios de acogida, incluyendo el establecimiento de la calle Chimborazo y la Casa del Hermano. Adicionalmente, llegaron a otras 2886 a través de abordajes en calle; y 11 028 en sensibilizaciones.
La Vicealcaldes, por su parte, apuntó que está en marcha un proyecto de ordenanza que contempla la realidad de las personas en situación de calle. Se comprometió a establecer una mesa de trabajo con los protagonistas y para quienes está dirigida la propuesta de la normativa.
Una de las personas que encontró esperanza en el programa de Habitantes de Calle fue Pablo V., de 62 años. Él ejerció como fotógrafo durante 15 años, en la Plaza de San Francisco, en la zona histórica de la urbe. Con el avance de la tecnología, el negocio decayó, se quedó sin un sustento y llegó a las calles.
Con alegría relató que palpó esa realidad solo por un mes, pues se enteró de los servicios de Patronato San José. El hombre pinta, comparte sus conocimientos con sus compañeros y, con una sonrisa, indicó que fue uno de los denominados Guardianes del Patrimonio, una iniciativa que se lanzó hace unos años.
El Hogar Comunidad de Calle y Casa del Hermanos funcionan 24/7. Quienes se acogen a los servicios del Hogar Comunidad de Calle pueden ingresar a las 09:00 para ser parte de las actividades y el almuerzo, hasta las 12:30. A las 15:00, tienen la opción de volver, bañarse, dejar sus pertenencias y se les asignan camas. Quienes solo pernoctan en el sitio salen a las 07:00, luego de desayunar.
En los abordajes, los equipos de la UPMSJ efectúan un levantamiento de necesidades y definen el servicio de Patronato que se requiere. Hay quienes, por ejemplo, necesitan apoyo con problemáticas de consumo de sustancias sujetas a fiscalización. La institución mantiene operativo el Centro para la Atención en Adicciones para Adultos y Adolescentes. Eso sí, en cada proceso se respeta el principio de voluntariedad.
Cuando se trata de adultos mayores sin referencias familiares, la opción es la Residencia de Atención Integral del Adulto Mayor en situación de vulnerabilidad. En la Casa del Hermano, en cambio, se reciben familias con niños y niñas. Se incluyen personas en situación de movilidad humana.
Hay quienes no aceptan acudir a los servicios. Los equipos técnicos empiezan a generar vínculos para apoyarles a tener mejores condiciones. Los equipos de Patronato San José trabajan a diario para transformar vidas.