Hasta siempre, Suro
- El oso andino falleció el 30 de noviembre del 2022
- Suro fue protagonista clave en el trabajo de conservación de osos andinos a nivel nacional
Desde el 2002, el Zoológico de Quito se hizo cargo del cuidado de un osezno de anteojos que llegó rescatado, luego de que le hallaron junto a su mamá muerta y con sus patas mutiladas, víctima de cacería y de la perversidad humana. Antes de llegar a este centro de rescate, vivió en una finca donde intentaron cuidarle, pero al ser un oso recién nacido necesitaba atención especializada en una institución como el QuitoZoo.
Durante estos veinte años, ese osezno se convirtió en un oso andino adulto, identificado como Suro por los diferentes equipos de especialistas que se hicieron cargo de su desarrollo y cuidado. Verlo crecer fue una motivación muy especial para cada persona que pudo brindarle atención, así como para cada visitante que lo observaba y admiraba moverse en su recinto, bañarse en la piscina, alimentarse o tomar sus siestas, señala Martín Bustamante, director de la Fundación Zoológica de Quito.
A lo largo de este tiempo, Suro recibió siempre estimulación mediante enriquecimientos ambientales, para impulsar comportamientos propios de su especie y actividades para entretener su rutina. Además, vivió en un amplio espacio con elementos y adecuaciones que le brindaron seguridad y comodidad, donde convivió con Pablo, otro oso andino que fue parte de los animales que llegaron en 1997 a Guayllabamba, desde el zoológico que funcionaba en el Colegio Militar de Quito.
Por otro lado, el equipo de Educación para la Conservación del QuitoZoo toma como referencia la historia de Suro para sensibilizar a la ciudadanía sobre las amenazas que ponen en peligro la conservación del oso andino en nuestro país, lo cual se desarrolla mediante un programa educativo enfocado en especies en peligro de extinción. En ese sentido, visitar en el recinto a Suro no solo implicaba admirar su imponente presencia, también significaba conectarse con la importancia de valorar y cuidar a la especie que representaba junto a Pablo.
Un quebranto inesperado de salud
Hace aproximadamente seis meses, el equipo de Bienestar Animal realizó un chequeo integral a Suro, como parte del programa de medicina preventiva del Zoológico de Quito. No se presentaron resultados que hayan mostrado inconvenientes en la salud de Suro. Sin embargo, durante las últimas semanas el comportamiento de este oso cambió, dejó de salir de su cuarto de noche a la zona exterior del recinto y mostró un notable decaimiento.
Además de la alteración en su conducta, sus cuidadores detectaron un crecimiento anormal de su abdomen. Esto obligó a someterlo a una cirugía exploratoria desarrollada con equipos especializados externos para entender qué le afectaba a Suro y procurar un tratamiento de recuperación. Lastimosamente, al día siguiente de la intervención, Suro falleció. La primera aproximación de la necropsia revela la presencia de cáncer en distintos órganos en este oso de aproximadamente 22 años de edad.
El importante legado de Suro
Suro fue protagonista clave en el trabajo de conservación de osos andinos a nivel nacional porque aportó con el desarrollo de herramientas biotecnológicas que ayudan a identificar con precisión los ataques de oso andino al ganado. Este proyecto de investigación se desarrolla junto a la Universidad San Francisco de Quito y el Zoológico de San Diego, frente a la necesidad urgente de conocer la manera en que interactúan los osos y otros carnívoros con las actividades ganaderas que aparecen en el último tiempo en lo que antes fueron bosques del oso andino.
El compromiso del Zoológico de Quito con los osos seguirá, tanto en la investigación y conservación in situ, como junto a los osos de los zoológicos.
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Fui al zoológico de vista y recorrimos casa rico pero a l ahora de la salida llegamos justo cuando a Suro le estaban dando de almorzar fui lindo ver cómo el recorrio todo que espacio para comer cada fruta todos los visitantes estámos sorprendidos al ver cómo abría un coco aún le costó el tan bello lo logro y fue maravilloso verlo comer cada fruta lo vamos a estrañar
Suro que pena tu partida, que lástima e impotencia siento por la poca sensibilidad de la gente que por dinero, explotación de su hábitat para conseguir petróleo, utilizar la tierra para cultivos de coca y el tráfico de drogas terminan con la vida de seres inocentes.