Los rostros de la Ep-Emseguridad: Jorge Aguilar, el custodio del Fondo de Emergencia

¿Qué siente cuando entrega las ayudas iniciales que el Municipio de Quito destina para las familias afectadas por una emergencia? Es un compromiso que adquirí cuando ingresé a trabajar en la EP-Emseguridad, en el 2018, dice Jorge Aguilar, custodio del Fondo de Emergencia.

Con el paso del tiempo, ese espíritu de colaboración se anidó en el corazón porque llegamos con kits de alimentos y de aseo incluso toallas, frazadas, materiales de construcción… Y los damnificados agradecen con el alma y yo, con esos gestos cargados de esperanza, me estremezco.

Jorge Aguilar tiene 45 años, nació en Quito en 1977. Siempre se lo mira caminar con apremio, incluso cuando va y viene por los pasillos de la Empresa, a la cual ingresó como analista administrativo.

Cuando rememora aquella experiencia, saca pecho de su vinculación al Municipio, tras superar un concurso de méritos y oposición. Dos años después de aquello, en el 2020, fue nombrado custodio del Fondo de Emergencia.

Se trata de una Unidad estratégica de la EP-Emseguridad, aquella que asiste a las personas afectadas por deslaves, inundaciones, incendios estructurales, entre otros inconvenientes que reportan los organismos de emergencia del Distrito Metropolitano de Quito y que se activa y coordina con las administraciones zonales.

Antes trabajaba en el área de capacitación de una farmacéutica. Le ayudó su ingeniería en Administrador de Empresas, que la cursó en la Universidad Israel. Paralelamente, logró una tecnología en marketing y estudió administración hotelera.

Siempre inquieto y proactivo, le entra con fe al tema digital, tanto que se ha convertido en su hobby y, además, una manera de encumbrar los emprendimientos de su esposa, una tecnóloga en Talento Humano.

Cuando era pequeño, cuenta Jorge, quería ser bombero para ayudar a la comunidad. Esa vena solidaria nació sola… Tras un prolongado silencio, agrega: “… quizá fue Diosito quien me puso en el trabajo que hoy estoy y me permite, a nombre del Municipio de Quito, ofrecer una mano amiga al más necesitado”.

Ser custodio de la Unidad implica “una responsabilidad enorme porque se administra dinero público. Así que toda la ayuda que se brinda debe ser respaldada con procesos administrativos, esos recursos no se pueden gastar a la ligera e irresponsablemente”.

Al tener semejante encargo, ha sabido multiplicarse para que las cosas funcionen bien y rápido. Será por eso que siempre está ‘once’, súper pilas y activo 24/7.

Como su trabajo no tiene horarios. Pero su esposa y sus dos guaguas (uno de 9 y otro de 2 años) entienden la complejidad de su labor y cuando están juntos lo disfrutan a tope y agradecen tener la posibilidad de llegar a la gente con una esperanza.

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